Dos gallegos se hacen narcotraficantes. En el primer intento
de pasar mercadería a la vecina Francia, son descubiertos por la
guardia fronteriza.
A Pepe lo hieren de un balazo en una pierna y lo detienen.
Paco, con mejor suerte, logra huir.
Un mes después Paco va a visitar a Pepe a la cárcel
francesa.
Pepe le dice: "Paco, hazme un favor. La herida en la
pierna se me ha infectado y aquí en la cárcel me la van a
cortar. Quiero que recojas esa pierna y la lleves a enterrar a nuestro
pueblo".
Por supuesto, Paco accede a lo solicitado por su amigo
preso.
A la semana siguiente retira la pierna extirpada, la
lleva al terruño gallego y procede muy conmovido a su entierro.
Vuelve a Francia a visitar a Pepe y este le dice: "Paco, el maldito virus
de la herida se ha extendido. Es mejor que me corten la otra pierna. ¿No
harías lo mismo que con la anterior has hecho, llevártela
para enterrarla en nuestra tierra?" Casi llorando, Paco acepta. A los pocos
idas va a la enfermería, le entregan la extirpada pierna de Pepe
y cumple la misma ceremonia de enterrarla en su amada Galicia.
Un mes después va a visitar a Pepe a la cárcel
y escucha esto:"Mira Paco, este endemoniado virus no quiere detenerse.
Se me ha extendido al brazo derecho y me lo han de cortar; yo te pido que...".
Paco lo interrumpe muy sonriente y acercándosele
para hablarle en secreto le dice: " Que hábil que eres Pepe!...
Ya me he dado cuenta, te estas fugando de a poco, Eh!".